
Juegos visuales
Del 2 de febrero de 2006 al 21 de mayo de 2006, en la Sala de Exposiciones de la Fundación Telefónica en Madrid Organizan: Ministerio de Cultura y Fundación Telefónica Comisario: Borja Casani Obras: más de 90 fotografías y un vídeo
El universo imaginario de Chema Madoz es tan amplio como su propia creatividad, que a juzgar por los años que lleva sorprendiendo a nuestra mirada, parece ser inagotable.
Cerillas, escaleras, piedras..., detrás de su cámara cualquier objeto es susceptible de convertirse en una obra de arte y por insignificante que sea en su esencia, sufre una transformación que le convierte en cualquier otra cosa, generalmente en combinación con otro elemento, aspecto en el que la obra de Madoz debe mucho al surrealismo y al dadaísmo; a Magritte, Duchamp o a las naturalezas muertas de Man Ray. Sus fotografías reflejan un acto imaginario elaborado a partir de la realización de una composición creada con objetos buscados y seleccionados con mimo y dedicación por el artista, que después de ser utilizados para la fotografía pueden permanecer o no en el futuro. Por primera vez, se muestra en esta exposición una pieza física instalada en el espacio antes de ser fotografiada. Permanecerá allí hasta la conclusión de la muestra y después de ésta sólo quedará la imagen.
La evolución profesional de Madoz ha pasado a lo largo de los años por varias etapas en las que han ido cobrando protagonismo diferentes elementos. Comenzó su carrera en la década de los 80, habiendo llegado a la fotografía un poco por casualidad, al descubrir él mismo las posibilidades que ésta le ofrecía de manipular y jugar con la realidad. Después de unos años en los que las escenas son amplias y bien encuadradas -quizás en parte por la influencia de la historia del arte-, los años 90 dan paso a fotografías en las que el objeto ocupa toda la imágen y a partir de 2000 el cambio viene dado por la desaparición en ellas de la figura humana. Lo que no ha cambiado, sin embargo, a lo largo de más de dos décadas de trabajo es el concepto y la técnica. Tampoco la parte activa que reclama por parte del espectador. Esta exposición se centra en los últimos 6 años del trabajo de Madoz y constituye la segunda gran antológica del artista desde la que le dedicara en 2000 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Más allá de ser un gran fotógrafo, Madoz es un gran imaginador que utiliza la fotografía como el mejor medio que le permite plasmar sus pensamientos. Tras la visita a esta exposición en la Fundación Telefónica, recomendamos una visita a la sala de proyecciones, donde puede verse un vídeo en el que el artista, desde su estudio y rodeado de multitud de los objetos que hemos podido ver anteriormente en las fotografías expuestas, comenta algunos de sus métodos de trabajo y nos acerca un poco más al interés y a la función que la fotografía tiene para este ingenioso creador.

Chema Madoz en la Fundación Telefónica
Chema Madoz
Elogio de la sombra
Del 2 de febrero de 2006 al 21 de mayo de 2006, en la Sala de Exposiciones de la Fundación Telefónica en Madrid Organizan: Ministerio de Cultura y Fundación Telefónica Comisario: Borja Casani Obras: más de 90 fotografías y un vídeo
El universo imaginario de Chema Madoz es tan amplio como su propia creatividad, que a juzgar por los años que lleva sorprendiendo a nuestra mirada, parece ser inagotable.
"Chema Madoz (2000-2005)".
Madrid, hasta el 21/05/06
Madrid (España)
FUNDACIÓN TELEFÓNICA
C/ Fuencarral, 3Madrid (España)
Cerillas, escaleras, piedras..., detrás de su cámara cualquier objeto es susceptible de convertirse en una obra de arte y por insignificante que sea en su esencia, sufre una transformación que le convierte en cualquier otra cosa, generalmente en combinación con otro elemento, aspecto en el que la obra de Madoz debe mucho al surrealismo y al dadaísmo; a Magritte, Duchamp o a las naturalezas muertas de Man Ray. Sus fotografías reflejan un acto imaginario elaborado a partir de la realización de una composición creada con objetos buscados y seleccionados con mimo y dedicación por el artista, que después de ser utilizados para la fotografía pueden permanecer o no en el futuro. Por primera vez, se muestra en esta exposición una pieza física instalada en el espacio antes de ser fotografiada. Permanecerá allí hasta la conclusión de la muestra y después de ésta sólo quedará la imagen.
La evolución profesional de Madoz ha pasado a lo largo de los años por varias etapas en las que han ido cobrando protagonismo diferentes elementos. Comenzó su carrera en la década de los 80, habiendo llegado a la fotografía un poco por casualidad, al descubrir él mismo las posibilidades que ésta le ofrecía de manipular y jugar con la realidad. Después de unos años en los que las escenas son amplias y bien encuadradas -quizás en parte por la influencia de la historia del arte-, los años 90 dan paso a fotografías en las que el objeto ocupa toda la imágen y a partir de 2000 el cambio viene dado por la desaparición en ellas de la figura humana. Lo que no ha cambiado, sin embargo, a lo largo de más de dos décadas de trabajo es el concepto y la técnica. Tampoco la parte activa que reclama por parte del espectador. Esta exposición se centra en los últimos 6 años del trabajo de Madoz y constituye la segunda gran antológica del artista desde la que le dedicara en 2000 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Más allá de ser un gran fotógrafo, Madoz es un gran imaginador que utiliza la fotografía como el mejor medio que le permite plasmar sus pensamientos. Tras la visita a esta exposición en la Fundación Telefónica, recomendamos una visita a la sala de proyecciones, donde puede verse un vídeo en el que el artista, desde su estudio y rodeado de multitud de los objetos que hemos podido ver anteriormente en las fotografías expuestas, comenta algunos de sus métodos de trabajo y nos acerca un poco más al interés y a la función que la fotografía tiene para este ingenioso creador.

Chema Madoz
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Chema Madoz
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