
Cronista de la vida moderna
Del 7 de abril al 4 de junio de 2006, en la Fundación MAPFRE. Instituto de Cultura de Madrid Comisaria: María Dolores Jiménez-Blanco Producción: Fundación MAPFRE Instituto de Cultura Obras: 120 piezas, entre pinturas, carteles, revistas y alguna escultura
Théophile-Alexandre Steinlen es uno de esos artistas a los que el tiempo y la historiografía decidieron injustamente mantener en un segundo plano, a pesar de haber sido en su momento uno de los más importantes pintores del París de la Belle Epoque. Ahora, la Fundación MAPFRE reúne en su sala de Madrid un amplio conjunto de obras -procedentes en su mayoría del Petit Palais de Ginebra, del Musée dOrsay de París y de otras colecciones principalmente francesas- para presentar la primera retrospectiva que se le dedica en España a esta destacada figura del arte de principios del siglo XX.
Frente al París cosmopolita de los primeros años de 1900, en el que las fiestas y los locales de diversión, como cabarets y music-halls impusieron un nuevo estilo de vida en la ciudad, reflejado de manera magistral por algunos de sus contemporáneos, Steinlen optó, sin embargo, por mostrar el otro París 1900, el de los más desfavorecidos. Como diría Baudelaire, Steinlen fue uno de esos cronistas de la pobreza y de la vida humilde. Fue un pintor moderno, muy concienciado con su momento y decidido a tomar partido de la vida que le había tocado vivir, en un mundo que estaba cambiando y que necesitaba una nueva forma de verse y de ser expuesto, sin eludir aquellos aspectos que pudieran ser menos agradables. En este sentido, la Gran Guerra, episodio muy importante en la vida de Steinlen y al que se le dedica aquí una atención especial, refleja esa intención del artista por desmitificar la realidad que otros habían intentado enaltecer. La guerra es ahora el lugar del dolor y de la muerte, la causa de un gran sufrimiento. También cambia la mirada a la hora de mostrar a las mujeres en la intimidad de sus habitaciones, a los mendigos, a los obreros, a las lavanderas o a las prostitutas. Todos ellos constituyen la galería de personajes que más y mejor retrata Steinlen en su obra, convirtiéndolos en héroes anónimos. No debemos pasar por alto otro de sus motivos favoritos: los gatos, en alusión al Montmartre más salvaje y a su identificación como emblema de la libertad. No en vano era el símbolo del cabaret de Chat Noir, inmortalizado en numerosos carteles y lugar de encuentro de artistas, que encontraría su continuidad en el modernismo catalán y en Els Quatre Gats, círculo en el que Steinlen era muy valorado.
Steinlen no fue ajeno a la revolución de los ismos, sin embargo decidió permanecer fiel a su estilo y a sus convicciones acerca del arte, y se mostró menos interesado por la investigación formal de las nuevas tendencias en la pintura. Su trabajo se encuentra a caballo entre la tradición de la pintura realista, con Daumier como referente (no sólo en lo formal, sino también en esa sensibilidad por mostrar su tiempo), y las vanguardias de principio de silgo XX en París. Es innegable la influencia que Steinlen ejerció en muchos de sus contemporáneos. Por destacar tan sólo alguna de ellas, nos referiremos a Picasso, quien acudió a París con el deseo de encontrarse con Steinlen, que fue realmente su primer contacto con la vanguardia parisina. Su huella es muy patente en algunas obras de la denominada etapa azul del pintor malagueño. La serie de besos de Steinlen, que se han dado en llamar besos proletarios, en los que se puede sentir la fuerza física, recuerdan a algunas obras de Picasso.
Esta exposición constituye una estupenda ocasión para rescatar la obra de un artista que si bien es conocido por un gran número de personas, serán muy pocas las que hayan podido ver con anterioridad un conjunto tan representativo de su obra como el que ahora se nos muestra.

La Fundación MAPFRE muestra el París de Steinlen
Théophile-Alexandre Steinlen
Femme assise dans un canapé
Musée d'Orsay, París. Legado Mme Desormière, 1970. Depositado en el Musée d'Art et d'Industrie, Roubaix
Del 7 de abril al 4 de junio de 2006, en la Fundación MAPFRE. Instituto de Cultura de Madrid Comisaria: María Dolores Jiménez-Blanco Producción: Fundación MAPFRE Instituto de Cultura Obras: 120 piezas, entre pinturas, carteles, revistas y alguna escultura
Théophile-Alexandre Steinlen es uno de esos artistas a los que el tiempo y la historiografía decidieron injustamente mantener en un segundo plano, a pesar de haber sido en su momento uno de los más importantes pintores del París de la Belle Epoque.
"Steinlen. París 1900". Madrid, hasta el 04/06/05
Madrid (España)
INSTITUTO DE CULTURA FUNDACIÓN MAPFRE (Sala Azca)
Av. General Perón, 40 portal D 1ª plantaMadrid (España)
Frente al París cosmopolita de los primeros años de 1900, en el que las fiestas y los locales de diversión, como cabarets y music-halls impusieron un nuevo estilo de vida en la ciudad, reflejado de manera magistral por algunos de sus contemporáneos, Steinlen optó, sin embargo, por mostrar el otro París 1900, el de los más desfavorecidos. Como diría Baudelaire, Steinlen fue uno de esos cronistas de la pobreza y de la vida humilde. Fue un pintor moderno, muy concienciado con su momento y decidido a tomar partido de la vida que le había tocado vivir, en un mundo que estaba cambiando y que necesitaba una nueva forma de verse y de ser expuesto, sin eludir aquellos aspectos que pudieran ser menos agradables. En este sentido, la Gran Guerra, episodio muy importante en la vida de Steinlen y al que se le dedica aquí una atención especial, refleja esa intención del artista por desmitificar la realidad que otros habían intentado enaltecer. La guerra es ahora el lugar del dolor y de la muerte, la causa de un gran sufrimiento. También cambia la mirada a la hora de mostrar a las mujeres en la intimidad de sus habitaciones, a los mendigos, a los obreros, a las lavanderas o a las prostitutas. Todos ellos constituyen la galería de personajes que más y mejor retrata Steinlen en su obra, convirtiéndolos en héroes anónimos. No debemos pasar por alto otro de sus motivos favoritos: los gatos, en alusión al Montmartre más salvaje y a su identificación como emblema de la libertad. No en vano era el símbolo del cabaret de Chat Noir, inmortalizado en numerosos carteles y lugar de encuentro de artistas, que encontraría su continuidad en el modernismo catalán y en Els Quatre Gats, círculo en el que Steinlen era muy valorado.
Steinlen no fue ajeno a la revolución de los ismos, sin embargo decidió permanecer fiel a su estilo y a sus convicciones acerca del arte, y se mostró menos interesado por la investigación formal de las nuevas tendencias en la pintura. Su trabajo se encuentra a caballo entre la tradición de la pintura realista, con Daumier como referente (no sólo en lo formal, sino también en esa sensibilidad por mostrar su tiempo), y las vanguardias de principio de silgo XX en París. Es innegable la influencia que Steinlen ejerció en muchos de sus contemporáneos. Por destacar tan sólo alguna de ellas, nos referiremos a Picasso, quien acudió a París con el deseo de encontrarse con Steinlen, que fue realmente su primer contacto con la vanguardia parisina. Su huella es muy patente en algunas obras de la denominada etapa azul del pintor malagueño. La serie de besos de Steinlen, que se han dado en llamar besos proletarios, en los que se puede sentir la fuerza física, recuerdan a algunas obras de Picasso.
Esta exposición constituye una estupenda ocasión para rescatar la obra de un artista que si bien es conocido por un gran número de personas, serán muy pocas las que hayan podido ver con anterioridad un conjunto tan representativo de su obra como el que ahora se nos muestra.

Théophile-Alexandre Steinlen
Le chemineau
Musée du Petit Palais, Ginebra

Théophile-Alexandre Steinlen
Le Chat Noire Gaudeamus, 1890
Musée du Petit Palais, Ginebra
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